¿Perseguidor, víctima o… salvador?

– ¡Ah… la juventud de hoy en día! ¿Qué será de ellos?
– ¡Tienes toda la razón, eso es exactamente!
– ¿Qué hora es? Las siete.
– ¿Dónde está la carpeta roja?
– ¡Si fueras más organizado, lo sabrías!
– Él: Ven a mi casa para que podamos escuchar un poco de música…
– Ella: Buena idea…
He enumerado aquí algunos diálogos que quizá escuches y utilices miles de veces al día, elegidos deliberadamente entre los más cotidianos que me han venido a la mente.
Si definimos cada uno de estos intercambios como una «transacción» e intentamos analizar sus significados, estamos participando en lo que se conoce en términos científicos como «análisis transaccional».
¿Qué es el análisis transaccional (AT)?
El análisis transaccional (AT) surgió en la década de 1960 gracias al trabajo de un psicoterapeuta estadounidense, Eric Berne, con el objetivo de hacer accesibles al público en general los conceptos más complejos de la psicología y el psicoanálisis, y rápidamente ganó popularidad en todos los niveles del mundo empresarial (desde vendedores hasta ejecutivos), debido a su capacidad para abordar fácilmente las necesidades de comunicación cotidianas y profesionales.
El AT, aunque a veces adolezca de simplismo, puede considerarse una verdadera clave para la comunicación; por ello, deseo esbozar los conceptos principales, confiando, como siempre, en vuestra capacidad para encontrar ejemplos y aplicaciones por vuestra cuenta.
El Análisis Transaccional incluye:
– El análisis estructural, que nos ayuda a comprender el estado mental en el que opera una persona.
– El análisis transaccional, que profundiza en lo que ocurre en los intercambios de comunicación interpersonal.
– El análisis de la postura ante la vida, es decir, los patrones que las personas utilizan, de forma más o menos consciente, para afrontar la existencia.
– El análisis de juegos, que permite la comprensión y resolución efectivas de una serie de situaciones típicas.
Análisis estructural: los tres estados del yo
Un estado del yo se define como un sistema de pensamientos, comportamientos y emociones que sitúan a cada individuo en relación con el entorno (el entorno puede ser otro individuo, una familia, un grupo o una empresa).
El AT se basa en la observación de que cada uno de nosotros posee un componente racional (estado Adulto), un componente emocional (estado Niño) y un componente que almacena las enseñanzas y los apegos recibidos de padres, cuidadores y profesores (estado Padre).
Estos tres estados del yo no guardan relación con la edad real ni con los lazos familiares, sino que se refieren a patrones de comportamiento; pasamos de un estado a otro dependiendo de la situación.
Pero veamos los componentes del yo en detalle.
El estado del padre
Es un reflejo de la educación recibida, que deja su huella en la infancia y la adolescencia, y sigue influyendo en el individuo adulto.
Los valores transmitidos se refieren a:
– lo correcto y lo incorrecto
– lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer
– las creencias
– la realización profesional
– el matrimonio
– tradiciones, etc.
El estado parental se divide en:
– El padre normativo, que se refiere a las normas sociales y los métodos de evaluación;
– El padre afectivo (o protector) es aquel que protege, consuela, apoya y anima.
Padre Normativo Negativo (PNN)
Se refiere al progenitor que menosprecia a su hijo.
Ej.: «¡No sabes hacer nada!», «¡Así no se hace!», «¡A tu edad, yo sacaba mejores notas que tú!»…
El padre normativo positivo (PNP)
Es el padre que da órdenes y establece límites, asegurándose de que se cumplan.
Ej.: «¡Vete a la cama; mañana tienes que levantarte temprano!»; «Deja de atiborrarte o te dará indigestión»; «¡Saluda al vecino!»; «¡No debes decir mentiras!»
En ambos casos, el tono es severo y el comportamiento es frío y dominante.
La voz es aguda y áspera.
Ventajas: transmite principios morales, lo que facilita la integración del individuo en su entorno social.
Desventajas: Su rigidez puede inhibir y sofocar la creatividad y la imaginación.
Padre afectuoso negativo (PAN)
Se trata del padre excesivamente afectuoso, que se vuelve sobreprotector y obstaculiza el desarrollo natural del niño.
Ej.: «Yo haré el trabajo por ti para que no te pase nada malo»; «Ese amigo no es bueno para ti».
Padre emocionalmente positivo (PEP)
Este es el padre o la madre que ayuda, aconseja y cuida de su hijo o hija respetando al mismo tiempo su autonomía.
Ej.: «Eso puede ser peligroso; espera a que te enseñe una forma más segura»; «Hoy hace bastante frío; será mejor que te pongas otra cosa».
Físicamente, sus gestos son generosos y abiertos. Su voz es cálida, dulce y tranquilizadora.
Ventajas: Crea condiciones propicias para el desarrollo natural y seguro del niño.
Desventajas: La sobreprotección puede sofocar e inhibir cualquier iniciativa.
El estado del niño
Cada persona lleva consigo huellas de períodos de su vida caracterizados por lecciones y descubrimientos.
El adulto intentará inconscientemente recrear todas aquellas situaciones que le marcaron en el pasado. Nos encontramos en nuestro propio Estado del Niño cuando participamos en una actividad recreativa, ya sea individual o en grupo.
Dentro de cada persona hay una parte de la personalidad reservada al Yo-Niño.
El niño adaptado
El niño dócil y sumiso se corresponde con este estilo de apego, comportándose siempre de acuerdo con las expectativas de quienes le rodean.
Obedece y cumple las órdenes que recibe.
Ej.: «Siento molestarte, pero te he traído lo que querías»; «Preferiría un café, pero si no es posible, no es tan importante»; «¡Lo siento! Quizás…»
El niño bien adaptado acepta las normas del grupo, manteniéndose tranquilo y reservado. Su voz es suave y moderada. Su tono es equilibrado y vacilante.
Ventajas: Seguir las normas refuerza los valores sociales.
Desventajas: la docilidad excesiva conduce a la indecisión y la duda.
El niño rebelde
Se caracteriza por una serie de comportamientos negativos y conflictivos: agresividad, deseo de ser el centro de atención diciendo «no» y oposición indiscriminada.
Ej.: «¡Ahora no me apetece!», «¡No te necesito, puedo hacerlo yo solo!», «¡Déjame en paz!».
Sus gestos son bruscos y, en ocasiones, violentos; su voz es enérgica y enfadada.
Ventajas: Protege contra la dominación de los demás y el abuso de poder.
Desventajas: Puede dificultar la comunicación con el mundo exterior.
El Pequeño Maestro
Esta es la sede de la creatividad y la invención. El individuo siente curiosidad por saber y comprender, y trata de resolver todos los problemas que surgen. Tiene confianza en sus propias capacidades y siempre está convencido de haber encontrado la mejor solución.
Ej.: «He tenido una idea brillante»; «¡Quién sabe cómo demonios funciona, me dan ganas de desmontarlo!»; «Si lo haces así, lo conseguirás, sin duda alguna».
Su mirada es viva y brillante. A menudo desmontan las cosas para entender cómo funcionan. Su voz es seductora y reflexiva. Hablan con pasión.
Ventajas: se estimula la actividad creativa y artística.
Desventajas: distracción excesiva con riesgo de superficialidad.
El niño espontáneo
Es una expresión de entusiasmo, manía, miedo y desánimo.
El individuo expresa deseos, necesidades, satisfacción e insatisfacción.
Ej.: «¡Está divagando!»; «Vaya, esta noche nos vamos a volver locos…»; «Tengo hambre, ¡cómprame una galleta!».
Utiliza el cuerpo para expresarse; no es muy tímido; actúa con libertad.
Su voz es enérgica; su tono se adapta a la situación: ríen, gritan, lloran.
Ventajas: espontaneidad y energía; diversión y entusiasmo.
Desventajas: la falta de control puede ser perjudicial en algunas situaciones.
Estado Adulto
La característica distintiva del estado de adulto es recibir una serie de datos, reunirlos y desarrollarlos de manera lógica, racional y objetiva.
El estado Adulto no está estrictamente relacionado con la edad del individuo, sino que es autónomo e independiente.
El estado Adulto suele activarse cuando:
– se quiere resolver un problema
– se establecen objetivos
– se asume una responsabilidad
– se toma una decisión
– se busca una solución
– iniciar una negociación
– se trata de evaluar los resultados
– buscar un compromiso.
Las frases típicas son: «Es posible que…»; «Creo que…»; «Deducimos que…».
El contacto visual es directo pero neutral. Postura corporal: erguida y relajada. La voz es firme y neutral. El tono es claro pero inexpresivo.
Ventajas: la información se presenta de forma lógica y objetiva.
Desventajas: puede parecer frío y sin emoción.
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Como ya he mencionado, cambiamos constantemente de un estado a otro en diversas situaciones, independientemente de la edad o las relaciones familiares.
Obviamente, cuando nos comunicamos con alguien que se encuentra en un estado mental concreto, esto da lugar a una amplia gama de interacciones; el estudio de todas estas posibilidades de comunicación es precisamente de lo que trata el Análisis Transaccional. Dediquemos un momento a repasar nuestros diálogos iniciales.
-¡Ah… la juventud de hoy en día! ¿Qué será de ellos?
-¡Tienes toda la razón, eso es exactamente!
Obviamente, la transacción de un Padre Prescriptivo a otro Padre Prescriptivo.
– ¿Qué hora es? Las siete.
Intercambio de información neutra:
Adulto -> Adulto.
– A: ¿Dónde está el expediente rojo?
– B: ¡Si fueras más organizado, lo sabrías!
Transacción cruzada: A pide información (Adulto -> Adulto), B responde con una crítica. (Padre autoritario -> Niño).
– Él: Ven aquí para que podamos escuchar un poco de música…
– Ella: Buena idea…
Transacción oculta. El diálogo parece ser Adulto–Adulto, pero la comunicación real es Niño–Niño («¿Quieres jugar conmigo? Sí, jugaré»).
No voy a seguir con ejemplos porque a estas alturas ya debería resultarte fácil inventarte los tuyos propios. Una vez más, te pido que observes a los demás y aprendas a reconocer los estados del yo y los tipos de transacciones que desencadenan.
Veremos en el próximo artículo cómo se utiliza esta información en la práctica: de hecho, he previsto que algunas situaciones típicas dan lugar a «juegos», y ese análisis es particularmente interesante y entretenido.
Por ahora, basta con señalar que el desarrollo excesivo del estado del «Padre Normativo Negativo» conduce al tipo de personalidad del «Perseguidor». Del mismo modo, el estado del Niño excesivamente adaptado da lugar al comportamiento de «Víctima», mientras que el estado del Padre excesivamente afectuoso conduce al tipo de personalidad del «Salvador».
Pero, ¿no es el triángulo arquetípico de «Perseguidor», «Víctima» y «Salvador» el núcleo de toda novela, película, transacción y acontecimiento?
¡Te prometo un montón de sorpresas en el próximo artículo!


